Manuel Ortiz
 




MIGRACIÓN MÉXICO – EE.UU
Historia de una lucha sin fronteras

Por Manuel Ortiz

En los Estados Unidos hay más de 12 millones de inmigrantes indocumentados; de los cuales, según el instituto Pew Hispanic Center (PHC), el 54% son mexicanos. Este sector de la población vive diariamente con un anhelo: la reforma migratoria que les permita salir de la sombras y la explotación laboral, y poder así trabajar y andar por las calles sin temor a ser deportados.

La última reforma migratoria amplia en los Estados Unidos (IRCA, por sus siglas en inglés) ocurrió en noviembre de 1986; también se le denominó “amnistía del 86”, en la cual 3 millones de extranjeros obtuvieron la residencia legal en el país, y de estos 2.3 millones fueron mexicanos.

No obstante, desde ese entonces a la fecha el flujo masivo de personas que ingresan al país de forma indocumentada, de todo el mundo pero principalmente de México, no se ha detenido, de hecho, se ha incrementado.

México se convirtió desde el 2004 –durante el periodo del ex presidente Vicente Fox Quezada – en el principal expulsor de inmigrantes del mundo, por encima incluso que China. Estudios indican que cada año, 485 mil mexicanos se ven obligados a abandonar su país para buscar trabajo en los Estados Unidos, principalmente en California. (PHC) Cabe señalar que no todos los mexicanos logran ingresar al país del norte debido a la peligrosidad del cruce, que por lo general se realiza a través de zonas desérticas y montañosas. En el 2006 murieron 550 personas en el intento de cruzar la frontera; muchos de los cuerpos nunca fueron identificados, por lo que terminaron en fosas comunes. La cifra ha ido en aumento en los últimos 10 años.

Fox Quezada, en tanto, se volvió blanco de fuertes críticas por parte de expertos en la materia, como el sociólogo mexicano Jorge Bustamante, una las personalidades con más años en el estudio de la migración México-Estados Unidos, así como Relator Especial de la ONU para los Derechos de los Migrantes en el mundo. “En cada una de estas ocasiones [cuando Fox ofrecía discursos sobre migración] hizo sentir vergüenza ajena… El error político fundamental de la política exterior del presidente Fox fue el hacerla depender de su relación personal con el presidente Bush, con lo que mostró su ignorancia de toda historia que indica que la política migratoria de ese país [EE.UU] es decidida por el Poder legislativo y no por el ejecutivo.” (Metapolítica No. 51)

Investigadores como la Dra. Ann A. López, de la Universidad de California en Santa Cruz, y autora del libro “The farmworkers´ journey” (La jornada de los agricultores), ven el éxodo de mexicanos como una tragedia humanitaria originada principalmente por la competencia desleal entre México y Estados Unidos a través del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) entre ambos países y Canadá, mismo que entró en vigencia en enero de 1994.

En su libro, López expone con detalle el severo daño que el TLC le ha causado a los mexicanos, principalmente a los campesinos. Con el TLC, indica, ha entrado a México una gran cantidad de maíz (mucho del cual es transgénico) que se vende a menor costo porque para su producción ha tenido el subsidio de los Estados Unidos. Los campesinos mexicanos, incapaces de competir con las corporaciones norteamericanas, han terminado sumidos en la miseria, sin más opción que emigrar masivamente a California.

Antes de la firma del TLC, explica López, las autoridades mexicanas (encabezadas en aquel entonces por el presidente Carlos Salinas de Gortari) “en complicidad con las autoridades estadounidenses”, tenían conocimiento del desastre económico que esto significaría para los campesinos: “Ellos sabían que con el TLC, un millón de personas dejarían el país cada año, por los primeros quince años; ellos sabían lo que iba a suceder.”

Sigue López: “Al año de haberse iniciado el TLC, el ministro de agricultura estimó que un millón de campesinos mexicanos ya habían dejado sus tierras”. Otro dato expuesto por la investigadora, es que desde que se inició el TLC, “158, 000 niños mexicanos han muerto y continúan muriendo cada año antes de llegar a los 5 años de edad por enfermedades relacionadas con la falta de buena nutrición.”

Por otro lado, los campesinos mexicanos –muchos de ellos indígenas procedentes de Guerrero y Oaxaca – que logran adentrarse ilegalmente en la Unión Americana, se ven obligados a subsistir en condiciones de pobreza extrema en California debido a su bajo salario comparado con el alto costo de vida de la región; son además, altamente vulnerables a padecer severos problemas médicos relacionados con el trabajo, por ejemplo hernias en los discos de la espina dorsal, intoxicación por el uso de pesticidas y deshidratación por las altas temperaturas y el uso de ropa gruesa para evitar la intoxicación.

El levantamiento del 2006

A partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, se expandió un sentimiento anti-inmigrante en toda la Unión Americana, alentado principalmente por políticos conservadores del Partido Republicano, grupos civiles de corte fundamentalista como The Minuteman Project, y comunicadores con gran audiencia a nivel nacional.

El clima anti-inmigrante se recrudeció el 16 de diciembre del 2005, luego de que la Cámara de Representantes aprobara el “Acta de control para protección fronteriza, antiterrorismo e inmigración ilegal” (HR 4437), una iniciativa de ley propuesta por el congresista republicano James Sensenbrenner, misma que clasificaba a los inmigrantes indocumentados y a todas las personas que les ofrecieran cualquier tipo de ayuda (incluyendo servicios médicos o educativos) como criminales.

En respuesta, durante la primavera del 2006, principalmente el 1 de mayo (Día Internacional de los Trabajadores), millones de personas salieron a las calles de 102 ciudades a través de los Estados Unidos para manifestarse no solo en contra de la HR 4437, sino también para demandar la creación de una reforma migratoria que permitiera la legalización de los trabajadores extranjeros sin documentos. Según el investigador Claudio Lomnitz de la universidad de Chicago, este movimiento constituye la movilización más grande de trabajadores en la historia de los Estados Unidos y la lucha pro derechos humanos más importante desde la década de 1960, mientras que otros lo califican como el movimiento pro inmigrante más grande en la historia de la humanidad.

Resultados y represalias

Una de las estrategias usadas por el Partido Republicano para ganar la elección del 7 de noviembre de 2006 por la Cámara de Representantes y el Senado, fue tomar una postura contra los inmigrantes, a quienes ligaron ideológicamente en su campaña con el terrorismo y la delincuencia. Sin embargo, precisamente el día de la elección se vio el primer reflejo contundente de aquellas marchas. La mayoría de los inmigrantes hispanos con posibilidad de votar sufragaron en contra de los republicanos – como lo indican algunas encuestas – y su participación fue fundamental para el triunfo del Partido Demócrata. Aunado, una encuesta de CBS, dada a conocer al día siguiente en el periódico La Opinión, mostró que el 60% de los estadounidenses que votaron aprobaban una legalización para los inmigrantes indocumentados.

Hay que resaltar que las encuestas realizadas en el 2005, antes de las multitudinarias marchas, mostraban un rechazo de la mayor parte de la población norteamericana a la legalización de los indocumentados.

Se esperaba, así lo señalan los principales líderes comunitarios y analistas, que con el cambio de poderes sucedería –posiblemente a mediados del 2007 – la tan anhelada legalización para los inmigrantes indocumentados. No ocurrió así. Por el contrario, los sectores más conservadores redoblaron sus esfuerzos y el problema se recrudeció.

El Estado, por su parte, recurrió a una oleada de deportaciones en todo el país a través del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés). De junio de 2006 a marzo de 2007, como indicó la portavoz de esta instancia, Lory Haley, el ICE había arrestado a 18, 149 inmigrantes a nivel nacional.

Los operativos, como constan quejas y demandas civiles en todo el país, incurrieron en irregularidades y violaciones a los derechos humanos. El caso de Kevin Reyes es un ejemplo. A pesar de tener apenas 6 años y de ser ciudadano estadounidense, fue arrestado junto con su padre en una redada el 6 de marzo de 2007 en la ciudad de San Rafael. La Unión Americana para las Libertades Civiles del Norte de California (ACLU), interpuso una demanda el 26 de marzo de 2007 en contra del ICE por haber tenido al niños 12 horas privado de su libertad sin motivo alguno. Casos similares se han multiplicado, y hay acusaciones por arrestos de ciudadanos basados únicamente en su perfil racial; marcadamente latinoamericano.

Algunos grupos civiles, en tanto, emprendieron una agresiva campaña anti mexicanos. Poseedores de la mayoría de los medios de comunicaron, sobre todo de la radio como lo reveló en junio de 2007 un estudio del PEW, el sector más reaccionario se unió para mandar un mensaje a los congresistas: si apoyan cualquier reforma migratoria, los consideraremos “traidores a la patria”.

Locutores como Roger Hergecock, Rush Limbaugh y Michael Savage, este último con una audiencia estimada en 10 millones de personas a nivel nacional, movilizaron a su público para que hicieran llamadas y mandaran faxes y cartas a los congresistas en rechazo de los inmigrantes.

Organizaciones de la misma línea ideológica como Numbers USA, enviaron más de un millón de faxes al Senado, en julio, en oposición a cualquier posibilidad de reforma para legalizar indocumentados. Muestra del reacomodo y fortalecimiento de estos grupos, es que la organización contaba con 50, 000 miembros a finales del 2004, pero en el 2007 logró los 447, 000; con un incremente del 87% de enero de 2007 a julio del mismo año. (San José Mercury News, 15 de julio de 2007)

“La reforma no ha muerto”, sigue expresando con esperanza José Sandoval, quien trabaja lavando autos y es representante de Voluntario de la Comunidad, una de las organizaciones pro inmigrantes con mayor poder de convocatoria en San José, California. Él, junto con otros líderes en todo el país, siguen llamando a las masas para que “no abandonen la lucha”.

Actualmente, indican las encuestas, el tema controversial en los Estados Unidos, más que la guerra en Irak, es el asunto migratorio. Algunos piden la deportación de los más de 12 millones de indocumentados, a quienes acusan de “invasores”, mientras que otros afirman que eso no es posible.
A través de la historia, las marchas han formado y seguirán formando parte de la lucha por de los inmigrantes en los Estados Unidos. Sin embargo, las marchas del 2006 y 2007 ya lograron un lugar en la historia de los derechos humanos, civiles y laborales en el mundo entero.


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